Minería de la Alpujarra

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Minería en la Comarca de Alpujarra Granadina

El 4 de mayo de 1825 don Juan de Campos y Molina, juez subdelegado de la Comisión de Minas y Tesoros de la provincia de Granada, comunica al subdelegado de la villa de Ugíjar, que por parte de Miguel García Morón, vecino de Bérchules, se le ha solicitado la concesión de licencia para hacer un minado en el Cerro Mansilla. En la misma fecha, José Zapata, también vecino de Bérchules, solicita licencia para hacer un minado en el Corral de Roque, lindando con Las Hoyas de Ciriaco. Estos dos documentos dan fecha al inicio de la explotación minera en Cástaras y Nieles y a un período de relativo progreso.


Las Minas de hierro de El Conjuro, en los términos de Almegíjar y Busquístar, y las de mercurio de Mansilla y Los Prados en Cástaras, junto con las de La Perla y el Riachuelo en Nieles y Tímar, asistieron a un importante trasiego de concesiones mineras, por las que pasaron desde lugareños de La Alpujarra hasta la familia Rodríguez Acosta. Durante más de un siglo la minería contribuyó a la modesta economía de Cástaras y Nieles, empleando a numerosos trabajadores en las duras tareas mineras, hasta su definitivo cierre en los años cincuenta del siglo XX, coincidiendo con el inicio de la extracción el mineral de hierro en el cerro de El Conjuro.


Las expectativas creadas por la minería, propiciaron la idea de un proyecto de tren, que de haberse llevado a cabo, habría modificado sustancialmente la economía alpujarreña y su singular paisaje. En 1908 se constituyó en Granada una sociedad, con la finalidad de obtener la concesión del ferrocarril de Torredelmar, en Málaga, a Zurgena, en Almería. El trazado, a su paso por la provincia de Granada, transcurría por La Herradura, Salobreña, Motril, Vélez de Benaudalla, Órgiva, Notáez, Cástaras, Lobras, Cádiar, Válor, Yegen, Nechite, Ugíjar y Laroles, para adentrarse en La Alpujarra almeriense; pero el ministerio decidió no aprobar el proyecto debido a su elevado coste.


En los años 1970 se cierran las minas de El Conjuro, que supone el final de la historia minera de La Alpujarra granadina. Solamente las minas de plomo de Sierra Lújar permanecieron activas unos años más. Atrás quedan las minas de mercurio de Cástaras, Nieles y Tímar, cuya actividad comenzó en la primera mitad del siglo XIX. Durante los años de actividad minera, los pueblos de La Alpujarra Media granadina, complementaron los recursos generados por la agricultura con los jornales obtenidos en las minas. Pero las esperanzas puestas en la minería, se vieron truncadas por el agotamiento de las minas y las dificultades en el transporte. La incesante emigración iniciada a finales del siglo XIX, motivada por la plaga de filoxera, se vio acentuada durante el siglo XX con el cierre de las explotaciones mineras. Hoy, la huella dejada por la minería, constituye una parte importante del patrimonio cultural e histórico de La Alpujarra.


Minas del Cerro de El Conjuro

En 1895, el banquero madrileño Adolfo Bayo encarga la realización de reconocimientos mineros en el Cerro de El Conjuro, al ingeniero civil de minas M. Stéphen Czyszkowski, cuyos resultados fueron muy prometedores; cuatro años después, en 1899, vende el grupo de minas de El Conjuro, San Adolfo, Santa Elisa y San Augusto a la sociedad francesa Schneider et Cie., la metalúrgica de El Creusot, por tres millones de francos; pero las dificultades en el transporte del mineral impidieron su explotación.

En 1954 la propiedad de las minas había pasado a Minas de Hierro de El Conjuro, S.A, de ENSIDESA, teniendo como principal destinatario los altos hornos de Avilés. En 1956, el Ministerio de Industria autoriza la instalación del cable aéreo, que entra en servicio en 1957, con un recorrido de 18 kilómetros entre las minas y Rules, donde se construye un cargadero desde el que se transporta el mineral en camiones al puerto de Motril.

En 1974 cesa la explotación minera. Los tres millones de toneladas de mineral extraído durante dos décadas, no cumplieron con las expectativas anunciadas en los informes de principios del siglo XX, motivando el cierre de las minas. El 26 de febrero de ese mismo año Minas del Conjuro S.A., segrega una parcela de la finca matriz de 26.950 m², cediéndola gratuitamente a la Universidad de Granada.


Catalogación y protección de las minas

El 17 de abril de 2007 se declaró Bien de Interés Cultural el Sitio Histórico de la Alpujarra. Atendiendo a sus valores históricos y sociales de acuerdo a lo representativo material y simbólicamente de estas industrias para sus poblaciones, así como a la entidad de los restos conservados, se incluyen en la declaración cuatro núcleos mineros:

  • Minas del Conjuro en Busquístar
  • Minas de Mancilla en Cástaras
  • Minas de los Rodríguez-Acosta en Lobras
  • Minas de Retama en Tímar

Los principales restos conservados son la mina principal a cielo abierto, un cargadero y restos de construcciones de la zona administrativa y habitacional de las minas del Conjuro en Busquístar, dos caminos que unen dicho núcleo poblacional con dicha explotación.


Referencia

  • Este artículo incorpora material de Siglos XIX-XX. La fiebre minera y el tren que nunca llegó de Angel Bañuelos Arroyo la-alpujarra.org, con autorización de su autor


  • Este artículo incorpora material de la RESOLUCION de 26 de octubre de 2005, de la Dirección General de Bienes Culturales, por la que se incoa el procedimiento para la declaración de Bien de Interés Cultural, categoría Sitio Histórico, de la Alpujarra Media Granadina y La Tahá, en la provincia de Granada [1]

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