Balneario de Lanjarón

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Introducción

La oferta de turismo de Salud hoy día es muy amplia en toda España, existiendo hoteles Balnearios, que ofrecen tratamientos de todo tipo tanto para salud y belleza como para tratar distintas dolencias y afecciones, para las cuales, sus aguas, por sus características físicas o químicas, pueden ejercer efectos terapéuticos. Así pues podemos definir que un Balneario es una instalación que dispone de Aguas Minero-Medicinales declaradas de Utilidad Publica, servicios médicos e instalaciones adecuadas para llevar a cabo los tratamientos que se prescriban y que, por lo tanto, sirven para tratar dolencias o prevenirlas, así como para darse un respiro y pasar unos días de descanso y puesta en forma, disfrutando de unas autenticas vacaciones de Salud.

Historia

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Todo lo anterior lo podemos encontrar en el Balneario de Lanjarón, que entre sus instalaciones, cuenta con tratamientos de relax y belleza, así como piscina dinámica de ocho puestos, bañeras de burbujas, masajes subacuáticos, de vapor, circuitos termales exteriores, etc. y a su vez tratamientos terapéuticos para aliviar y tratar el estrés, cansancio, depresión, neurosis, aparato locomotor y respiratorio, problemas circulatorios y afecciones hepático-biliares y renales, estando sus instalaciones situadas a pie de manantiales de aguas que brotan de la tierra. Ya el Dr. Valenzuela, que fue Médico-Director del centro de 1872 a 1879, recomendaba la adecuación de las fuentes y su aprovechamiento próximo a los manantiales para que sus aguas conservasen todas sus propiedades (Vid. ref. 1).

Es bajo la dirección de Valenzuela y Márquez cuando el balneario pasa a manos privadas. Lo adquirió la Duquesa de Santoña en 1873, planeando construir los nuevos edificios de balneario y hotel. Dicha construcción sufrió diversas vicisitudes tal como relata el Dr. Valenzuela en su obra «Páginas sueltas para una monografía de las aguas y baños minerales de Lanjarón» (Vid. ref. 2). Por aquel entonces se encarga el proyecto al ingeniero civil Antonio de Palacio, ingeniero jefe de la sección hidrológica de Madrid. Como se refiere en dichas Memorias, la Duquesa de Santoña invirtió para ello unos quinientos mil reales de la época.

El Balneario de Lanjarón, en su configuración actual y salvo algunas reformas posteriores para adaptarlo a las necesidades actuales, se construyó en el año 1928. Situado a poco más de un kilómetro del pueblo, a 43 Kms. de Granada (al pie de Sierra Nevada), a 42 Kms. de la Costa Tropical y a 38 Kms. de Trevélez, el pueblo más alto de España. Según estudios del Dr. Villegas Molina (Granada 1972) sobre las actividades Hoteleras, lo sitúa en el más importante de España por su situación geográfica y capacidad hotelera, estando a la vanguardia de las más modernas instalaciones.

Dispone de manantiales calientes (temperatura de unos 25º C en El Salado) de clohidratos de sodio y manganesio y, por otra parte, de manantiales fríos (temperatura 16º C en el de San Vicente) acídulos, alcalinos y ferruginosos que brotan en terrenos de talquitas y esquitos arcillosos erosionados.

A raíz de la construcción de dicho edificio, aumentó el número de visitantes llegando a una media de 1.000 por año, entre los años 1923 y 1928, siendo éste último de 2.415 asistentes.

Recibió en 1964 la Placa al Mérito Turístico por el ministro del ramo, en aquellas fechas Fraga Iribarne.

Manantiales

El Balneario de Lanjarón cuenta con varias fuentes, de las cuales se extracta a continuación el análisis organoléptico de sus aguas, según tiene publicado el Instituto de Salud Carlos III (2004), adscrito a la Universidad Complutense de Madrid (Vid. ref. 3):

  • Manantial Capilla. Sabor: estíptico, olor: inodoro y color: incoloro. Hipotermal de mineralización media.
  • Manantial La Capuchina. Sabor: estíptico-salino, olor: inodoro y color: incoloro. Hipotermal de mineralización fuerte.
  • Manantial El Salado. Sabor: salino, olor: inodoro y color: incoloro. Hipotermal de mineralización fuerte.
  • Manantial Salud II. Sabor: insípido, olor: inodoro y color: incoloro. Hipotermal de mineralización media.
  • Manantial San Vicente. Sabor: insípido, olor: inodoro y color: incoloro. Hipotermal de mineralización muy débil.

Fotografías

Referencias

1. Memoria de las aguas minerales de Lanjarón. 1872 - 1879.
2. Páginas sueltas para una monografía de las aguas y baños minerales de Lanjarón. 1879. Imprenta, Librería y Litografía del Diario de Córdoba
3. Vademecum de Aguas Minero Medicinales Españolas. Ed. Instituto de Salud Carlos III. 2004. pp. 65 y ss.

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