San Bartolomé

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San Bartolomé, un hombre en el que no hubo ni doblez ni engaño

San Bartolomé - antes Natanael - Patrón de Cenes de la Vega, de este pueblo que se ha convertido por su privilegiado enclave, en puerta de acceso entre Granada y Sierra Nevada, fue un hombre tan excepcional, que según describen los Evangelios, Jesús de Nazaret, cuando lo llamó para que formara parte de su reducido grupo apostólico dijo de Él las palabras: "He aquí a un israelita en el que no hay ni doblez ni engaño".

A la muerte de su maestro, recorrió la tierra anunciando el evangelio, predicó en los países de la India, en donde murió desollado vivo, por lo que sobre su mano lleva una guadaña u hocino, símbolo de su muerte.

Se le conoce como abogado de las Tormentas y de las parturientas.

Desde que Cenes viene honrando a su patrón, aproximadamente desde la salida de los moriscos de esta arquería cristiana, y siempre según la tradición de nuestros mayores, la protección del santo sobre este valle ha sido total en cuanto a fenómenos tormentosos, pareciendo que su cuerpo cubriera el valle e impidiera que las tormentas causaran daños a las personas, e inclusive daños materiales de grandes proporciones, hechos estos que se desconocen, y que cuando han sucedido han sido benignos.

Cuentan los mayores, que allá por los años de mil ochocientos y ..., debido a la proximidad de la Ermita del patrón con las eras donde los campesinos trillaban las mieles de sus trigos y apilaban la paja de la trilla, un cohete prendió fuego en la parva, produciéndose un incendio que hubo de ser apagado a base de cubos de agua. Los campesinos afectados pidieron al Alcalde que variase las fiestas del Patrón a otra época del año. El alcalde les dijo: "San Bartolomé es invariable, proteger vosotros vuestros granos y pajas con cubos de agua preparados por si llega a ocurrir otro incendio".

Esta devoción de las parturientas por el Patrón de Cenes, es mucho más reciente y tuvo su fervor fuerte desde los años 40 a los 70, siendo ahora más escaso. Todo ello fue motivado e inculcado en las mujeres embarazadas que se ponían antes del parto bajo la protección del santo, porque la única matrona que atendía los pueblos limítrofes de Granada por la medicina pública era devota del santo, y ante la inexistencia de medios y avances médicos su labor y su fe iban unidas de tal forma, que San Bartolomé era la persona que podía interceder ante Jesús por el bien nacer de la criatura.

Artículo de Jesús Sánchez Ubric

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