Lavaderos Públicos (Beas de Granada)

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Beas de Granada está jalonado de fuentes, algunas de ellas testigos de una época donde su uso era indispensable, debido a la inexistencia de agua corriente en las casas. Ir a por agua a la fuente era tarea casi exclusiva de las mujeres.Por la tarde, las muchachas se arreglaban y salían con su cántaro a por agua. La fuente se convertía entonces en el lugar de encuentro con las amigas y vecinas, y por qué no, con el muchacho que les gustaba, eran muchas parejas de novios las que se formaban alrededor de las fuentes. Algunas de estas fuentes alimentaban con su agua lavaderos públicos. El lavadero consistía en una construcción de piedra, cubierta por un tejado. En el interior había varias pilas de lavar unidas entre si por un tabique central. El agua pasaba de una a otra por encima de dicho tabique. La ropa se podía tender cerca del lavadero, pero generalmente de llevaba a casa para tenderla en la cámara.Lavar la ropa a mano era una tarea pesada y fatigosa, que podía ocupar dos jornadas de trabajo a una mujer con una familia de seis o siete miembros. Lo primero que se hacia era dar a los trapos un primer ojo de jabón , restregando bien las partes más sucias. Conforme se enjabonaban, se iban amontonando y cuando estaban todos, se enjuagaban y se les echaba otro ojo de jabón. Después se tendían sobre la hierba al Sol, humedeciéndolos de vez en cuando. Se recogían húmedos y se echaban en una canasta de mimbre, para llevarlos otra vez a la casa. El segundo día de lavado se volvían a colocar al Sol y se regaban hasta que se esclarecían. Después se aclaraban, se escurrían y se tendían al Sol para que se secasen . Muchas mujeres lavaban ropa directamente en el río, donde las pilas eran sustituidas por lajas. El jabón que se utilizaba se hacía con aceite usado. Se disolvía un kilo de sosa cáustica en seis litros de agua. Después se añadían seis litros de aceite y con un palo se movía continuamente la mezcla durante varias horas, hasta que cuajaba. Se debía mover siempre en el mismo sentido para que no se cortase el jabón. Cuando había espesado se dejaba reposar, hasta que se ponía dura al mezcla, entonces se cortaba en trozos pequeños, que se ponía a secar. Una vez seco, estaba listo para su utilización. Este jabón se utilizaba tanto para lavar la ropa como para el aseo personal.

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