Calles Arabes de Zújar

De Granadapedia
Saltar a: navegación, buscar
Wikandificar.png Este artículo o sección necesita ser wikificado con un formato adecuado a las convenciones de estilo de Wikanda.

Por favor, edítalo para cumplir con ellas. No elimines este aviso hasta que lo hayas hecho. ¡Mil gracias por tus aportaciones!


Calles Árabes de Zújar son casi todas, unas conservan todavía en gran parte su fisonomía musulmana otras no tanto, pero lo son también. Hurgar en el origen de sus nombres, indagar sobre su antigüedad, determinarlas alteraciones o cambios es una decisión intrépida y difícil porque se puede caer en el error y en la especulación con facilidad.

Torres BalbásDel laberinto de Calles que hay con fisonomía y época musulmana apenas si conocemos el nombre con el que se designaba el Barrio, las Calles a veces no tienen ni nombre como pasa con La Jarea o en Arrasmontarí. Por ello para localizar una vivienda se hacía imprescindible conocer el nombre del Barrio y después algún detalle especifico del lugar, por ejemplo: “… en la Calle que va a mano izquierda donde está el Herrero”, o este otro.- “fulanico vive en la casa que hay en la primera cuesta por donde se sube a La Jarea”, o bien este otro ejemplo.- “alinde al pilar de Jorge”, etc.

'Torres Balbás cuenta “que de las Calles principales arrancaban las más angostas, quebradas y tortuosas de las que partían a su vez gran número de callejones ciegos (adarves, azucaques) sin salida, se consideraban vías privadas propiedad de los vecinos. Según C. Villanueva Rico “las Calles sin salida de pueblos y ciudades musulmanas no es preciso que conduzcan a algún sitio ya que son particulares y han nacido por yustaposición, es decir, unión consecutiva de casas, de aquí que sean tortuosas y algunas sin salida“. El nombre de la Calle o Callejón nacía de alguna circunstancia características como puede ser el nombre o el apodo de algún vecino o porque hubiera algún edificio relevante o algo especial que le caracterice, por ejemplo: Poyatón, Moriscos, Alcazaba, Cañuelo, Alquería, Jarea, Caño Jorge, etc. Modernamente se sigue esta costumbre por ejemplo: Callejón del Tío Salobre, Callejón del Herrero, etc.

Es notoria la presencia de nombres antiguos que han perdurado a pesar de las conmociones sociales, hay otras Calles que sus nombres no los conocemos quizá porque no los tuvieron. Felizmente muchas de las denominaciones añejas de nuestras Calles no se han perdido aún cuando le hayan encasquetado otro nombre más moderno. Todavía podemos contar con algunas que han persistido en su trazado musulmán y siguen también con nombre árabe aunque castellanizado, por ejemplo:

El Cañuelo.- El nombre lo toma del Cañillo de los Gregorios que estaba posiblemente no como ahora en la Calle Mentidero, sino más abajo, donde arranca la Calle Cañuelo, aquí me han llamado la atención las ruinas de una Almazara con una estructura arquitectónica un tanto rara según se aprecia en la fachada continua donde han quedado señalados tres arcos de medio punto que hacen pensar en la existencia de unos Baños Árabes, pues dichos arcos serian los de tres bóvedas de medio cañón que servirían de cubierta a los mencionados Baños, si es que existieron, el lugar es idóneo por el agua cercana del mencionado Cañuelo.

Fue tal la popularidad que el baño alcanzó en España musulmana que su difusión llegó a los más pequeños lugares. Su realización se convirtió en una necesidad y obligó a las comunidades musulmanas de ciudades y pueblos a la construcción de baños públicos.

Para la comunidad musulmana los baños eran un edificio polifuncional, pues el acto del baño comportaba una finalidad higiénica, religiosa y social.

Por lo que respecta a la función higiénica, era fundamental, los que a ellos acudían se lavaban la suciedad corporal y se arreglaban el pelo y la barba. Las mujeres también acudían al baño con asiduidad, su horario era distinto al de los hombres, y como éstos, cuidaban su aspecto externo aplicándose perfumes y ungüentos.

La función religiosa no es menos significativa que la higiénica, en todas las religiones las aguas conservan invariablemente su función: desintegran y anulan las formas, son purificadoras y regeneradoras. En Zújar, por lo menos hasta hace poco se han conservado algunas costumbres que son herencia musulmana, es el guado o guadox. Se realiza con agua fresca y limpia y lógicamente se hace cuando llega el buen tiempo o en el verano. Lo hemos visto hacer a los hombres del campo, cuando han terminado la faena se acercan a una acequia, se lavan los pies, las manos, la cara y el cogote y todo ello varias veces. Ya sé que en buena lógica es lo corriente, lavarse, pero parece que tiene algo de ritual. El ritual musulmán del guadox consistía en:

  • Lavarse las manos tres veces hasta el codo.
  • Otras tres la boca.
  • Otras tres la cara.
  • Se lavaban la cabeza hasta la mollera.
  • Se echaban agua por el cogote.
  • Se lavaban tres veces los pies.

La función social que cumplían los baños era muy varia, al ser un lugar al que tenía acceso todo musulmán con independencia de su condición social, permitía charlas y bromas reforzando los lazos de amistad y de solidaridad.

A raíz de la conquista del Reino de Granada por los Reyes Católicos, a los Moriscos se les permitió continuar con sus costumbres, entre ellas la del baño, pero esto era mal visto por las autoridades eclesiásticas porque además de la costumbre de bañarse seguían practicando otras de origen musulmán como por ejemplo: rebautizarse con nombre árabe como Fátima, Camila, Zarca, Roxana, Axa, Alí, Salé, Muça, Alanis, Zalia, Ubécar, etc., o poner comida en las sepulturas, o atribuirle a perlas y collares valor curativo o bien hablar la lengua árabe gesticulando mucho la (algarabia), etc. De esta manera era imposible conseguir una homogeneidad cultural entre Cristianos viejos y nuevos (Moriscos), por ello en 1526 se obligaba a los pueblos con baños árabes que éstos estuvieran servidos por Cristianos viejos. Desde 1540 a 1566, pese a la oposición de las autoridades civiles y religiosas, los baños estuvieron abiertos. Antes de su definitiva prohibición se produjeron condenas contra la costumbre del baño, éstas partieron del sínodo de Guadix de 1554. Con la llegada al poder del Rey Felipe II en 1556, la intransigencia sustituyó a la tolerancia. El sínodo de Granada de 1565 y la Junta de costumbres de 1567 prohibieron definitivamente la costumbre de usar los baños.

La Jarea.- Este nombre ha llegado a nosotros sin apenas alteración después de muchos siglos, sólo que aparece castellanizado de las palabras árabes Xarea o Xaria dando Jarea. Esta palabra significa Barrio, Camino, Lugar despejado de llano, lugar cercano a la fortaleza y a la muralla. La Jarea pues reúne estas características. En la Musalla o Xaria se reunía el pueblo en las dos grandes Fiestas islámicas el Sawwal y la du-l-hyya además estos lugares era el final de las Procesiones que presididas por el imán, salían de madrugada para hacer rogativas contra la sequia.

En lo que no hay duda es en el aspecto musulmán que conserva todavía el Barrio con una particular disposición de su caserío sometido a la irregular configuración del suelo, el anárquico trazado de sus tortuosas callejuelas y una primitiva ordenación urbana.

La Calle Arrasmontari'.- Parece ser que Montari se refiere al Monte de Tariq, o sea, Gibraltar, sin embrago el prefijo arras significa orientarse, dirigirse, entonces el nombre Arrosmontari seria dirigida hacia Gibraltar, orientada hacia Gibraltar. A pesar de que este nombre se le aplica a una Calle sola se refiere a todo el Barrio, pues las Calles cercanas a excepción de San Sebastián no tienen nombre y proliferan los nombres circunstanciales como Caño Jorge o bien el del apodo de los vecinos que en sus callejuelas viven. Todo el Barrio conserva un marcado carácter moruno con la estrechez y tortuosidad de las Calles así como abundancia de callejones algunos de ellos ciegos (azucaques), el más característico es el Poyatón.

Calle Raza-Zocat.- De trazado muy irregular, con fachadas generalmente pobres, de escasos huecos, con tapias de corrales y algún huertopatio. Muchos de los corrales son de las casas de otras Calles paralelas como por ejemplo: la Placeta de Moriscos. En la Calle prolongación de ésta que va hacia la Plaza, conocida con el nombre de Calle de la Cárcel y más vulgarmente con el de Cuesta de las Campanas se encuentra un edificio, la antigua cárcel, pues de él toma el nombre la Calle, de aspecto macizo construido con sillares, al menos la primera planta, y el resto parece de tapial o albañilería de piedra y yeso y una capa final de enlucido que lo cubre. Es de proporciones cúbicas con grandes lienzos de pared sin apenas huecos (ventanas) y un grosor de muros nada común debido a la función para la que fue construida, aún se conservan las puertas de las celdas. Tienen aspecto de torreón por la inclinación de las paredes laterales e incluso la fachada principal. Habría que investigar de qué época data el edificio y al menos tener un conocimiento más amplio del mismo. Actualmente se encuentra instalada la Caja Rural en él.

la calle alquería.- Estrecha, de trazado más regular con azucaques bien definidos. Esta Calle ha sufrido muchas transformaciones pero aún quedan edificios que conservan su aspecto árabe. La presencia humana se influye más que se ve con una marcada vida interior que en las noches estivales sin embargo se vuelca hacia fuera viéndose entonces grupos de vecinos sentados en las puertas bajo las débiles luces de las bombillas.

La Placeta y Calle Moriscos.- Es uno de los rincones más conocidos de Zújar. La Placeta de planta irregular a la que llega una angosta calleja cuenta con casas de fachadas blancas adornadas en sus balcones con macetas y otras plantas que cubren la fachada entera, puertas entreabiertas que a través de las cuales descubrimos algún portal empedrado, rejas y cancelas que conducen a un huerto recoleto y tranquilo.

LA ABATEL.- Nombre árabe de la palabra albaida (tierra blanca-casa blanca). En el Libro de Apeo de 1571 ya se menciona como el lugar de cuevas, las cuales se utilizaban como desanche que poco a poco van convirtiéndose en viviendas. En los siglos XVIII y XIX con la presión demográfica aumentaron de tal manera que en 1928 son ya 567, según datos del Ayuntamiento.

Principales editores del artículo

Valora este artículo

  • Actualmente3.83/5

3.8/5 (6 votos)